



Dischord - Sounds Of A Broken Nation
El que no sabe quién es Dischord no fue a Death by Stereo, Strungout, Napalm Death, Walls of Jericho y, por supuesto, Metallica/Mastodon. Además, tuvo que haberse mantenido alejado de locales y otros lugares donde se hayan llevado a cabo eventos de La Movida en el país desde hace al menos cinco años. Es por eso que introducir a Dischord es innecesario. Es de esas bandas que, cuando son teloneras, pueden hasta dar mejor un show que los platos fuertes de la jornada; de esas que quieres llegar a tu casa para averiguar sobre ellos. Y cuando se montan en un toque junto a bandas nacionales suelen llevarse la mayor energía de la gente.
A Dischord le sobra el talento y las ganas, para nadie es secreto. Si vivieran en otras fronteras del globo seguramente tendrían ya cuatro discos, pero la música no escapa de la realidad social, económica y cultural de la que padecemos en el país.
¿Un disco independiente? Suena demasiado lejano para muchos proyectos; imposible para otros. Dischord luchó contra viento, marea y toda tempestad que eso implique para lanzar su placa Sounds of a Broken Nation en el momento que lo hizo.
Nunca es tarde para aplaudir esta obra y darle el espacio que merece. Si bien el álbum fue lanzado en el 2007, dedicaremos las próximas líneas para dar un recorrido por las aceras de esta nación en la quiebra.
Se empezó a concebir en el año 2005, pero no fue sino hasta mediados del 2007 que el álbum estaría en las manos de la ansiosa audiencia. Inconvenientes, retrasos y hasta tener que grabar el disco por segunda vez fueron los responsables de que haya sido toda una agobiante y larga espera. Tal fue la demora que a la hora de salir el disco ya la gente había podido disfrutar más del 50% de los temas en el myspace de la banda. Venían trabajando desde el 2002 y verían, al fin, su proyecto realizado en aquel fructífero 2007.
Sería la noche del 29 de junio del 2007 cuando, acompañados por las bandas Nada y Más Quejas, harían temblar lo que en ese momento era el santuario del Rock en la capital: La Cigarra. Pocas veces estuvo tan lleno e impregnado de tanta energía el local. Y es que la ocasión lo merecía: se bautizaba Sounds of a Broken Nation, que llevaría al Metal, y al Rock nacional en general, a otro nivel. La evolución particular de Dischord, desde que debutaron en Kaos Bar hasta esa desenfrenada velada en La Cigarra, era más que inminente y admirable.

El line-up que participó en el álbum estaba compuesto por Víctor Villanueva (voces), Raúl Galindo (guitarras y voces), Daniel Silva (guitarras), Tomás Pérez (bajo y voces) y Carlos Tomé (batería). Alineación que ha permanecido fuerte hasta el sol de hoy y que sólo ha vivido la sustitución de su guitarrista Raúl Galindo, reemplazado por Luis Villar (North 95).
El álbum lo puede escuchar un cúmulo grande de personas, por lo bien que está hecho y la cantidad de géneros que mezcla. Tiene desde un sonido de Punk californiano hasta de Metal europeo, pasando por raíces marcadas de Hardcore. Las canciones que componen el álbum son muy variadas entre sí, en lo referente a estructura.
En cuanto al trabajo vocal Víctor, con su estilo gutural/semi-gutural, es acompañado por las voces de Raúl y en algunos casos por Tomás. Estos últimos dos intervienen, generalmente, en coros y segmentos particulares que contrastan el trabajo gutural de Víctor.
Sounds of a Broken Nation empieza con un trabajo veloz de guitarras armonizadas que captura nuestra atención desde un primer momento y advierte que el álbum es un tren que no tardará en arrollarnos. Este segmento se enlaza con un conjunto de riffs típicos del Hardcore. Para el minuto 3:25 la banda nos muestra una de sus particulares facetas: integración de segmentos instrumentales y solos de guitarra, que contrastan la agresividad también presente en sus temas. “Forbidden” es un brief de lo que era el Dischord de esa época.
Le sigue “Unfair”, una de las únicas canciones que pudiera pasar desapercibida del álbum y que abre paso a los temas tres y cuatro, “Souls” y “No truth in you”. Este par de canciones forman parte del antaño de la banda. Si se comparan con el resto de los temas del álbum, se puede ver una diferencia clara. Son canciones que poseen un sonido más Hardcore/Punk y estructuras más sencillas, pero que merecían un puesto en el álbum por la tremenda energía y buena vibra que contienen.
“Souls” nos recuerda a esos primeros pasos que daba Dischord, que ya desde un principio impresionaban por su descarga y buena ejecución en vivo. Para el minuto 1:54 se presenta el clímax de la canción. Durante ese segmento cantan, en una traducción vulgar que me atrevo a hacer, lo siguiente: “y ahora, con tu egoísmo, tratando de dominarnos. Estamos cansados, pero no dejaremos de luchar”.
Una de las características del álbum es el énfasis que se hace, en el contenido de sus líricas, a la situación actual del país y el mundo. Son letras reflexivas y, en ocasiones, de protesta; en casos esperanzadas, en otros sin esperanza de mejoría. Se canta de problemas que competen al país, y en otros casos de enigmas mundiales. Algunos de los temas que se tratan son: la mentira, lo mal que están las cosas, los niños desamparados de las calles, la manipulación a través de la política, el egoísmo, el abuso del poder, la corrupción, el cómo los gobiernos dividen a los pueblos.
Esto demuestra que no se tiene que cantar en español para llevar un mensaje que nos llegue y nos haga sentir identificados. El mensaje se compone con palabras, sin importar el idioma en que se exprese, es así como lo veo.
Continuando con el álbum, nos encontramos con “Hopeless” y, posteriormente “Brand New World”. Temas que significaron en su momento otra evolución en Dischord, en donde había mayor juego de voces que en sus primeros bocetos.
“Hopeless”, a partir del minuto 2:20 presenta un segmento instrumental, demarcado con muy buenos trabajos de guitarra. Cuando aparece el 2:53, un tapping merodea nuestros oídos, uno a uno, hasta que estalla en una descarga casi veinte segundos después. Muy buen detalle de producción, a cargo de Felipe Gruber, que como ya he dicho, es de los pocos que pueden poner a sonar las bandas así de bien. Resulta preciso acotar que el álbum fue masterizado en Lemmon Pie Studios, por David Pérez.
El tema “Brand New World” es uno de los que tiene más energía del álbum. El coro es perfectamente pegajoso y con un mensaje claro: unidad, resistencia y construcción de un nuevo mundo. Le sigue “Fighting Against Disgrace” que pudiera ser perfectamente un himno del Hardcore, muy buen tema de verdad.
Continúa el álbum con “Facing the Enemy” que, en mi opinión, es de las mejores del álbum y de las más variadas. Es también la de mayor duración. La calidad de los riffs, la velocidad y la energía ponen a vibrar a cualquiera. Para el minuto 2:42 la canción cambia su ritmo totalmente y desemboca en un segmento melódico e inspirante que, nuevamente, transmite un mensaje de protesta a través de sus líricas.
Posteriormente un repique que combina elementos de Jazz y Metal por parte del baterista, Carlos Tomé, toma protagonismo. En cuanto a la batería, una de las mejores ejecuciones para un disco nacional en mucho tiempo. La creatividad, estilo y precisión que muestran sus composiciones le dan un peso y groove muy auténticos a este disco.
“Killing Ourselves”, que continúa la avalancha que nos revuelca, en repetidas ocasiones, durante esta odisea en la nación quebrada. Tiene un muy buen coro y uno de los mejores solos del álbum.
El tema que cierra el álbum tiene como título “Thoughts of Hate”. El sonido de esta canción es mucho más aproximado al Metal. Se alejan de lo melódico para entrar en un género más agresivo y pesado. Es una tendencia que se convirtió en el sonido actual de Dischord. Más maduro y concreto y consolidando un estilo propio muy interesante. Luego de este álbum, lanzarían un EP, de nombre Mark My Words, que contendría tres temas: “13”, “The Dark Sky” y “Mark My Words”.
Más allá de un par de visitas a Bogotá y de haber ganado el premio Urbe al Mejor Disco del Año (2007), Dischord ha quedado estancado en una movida que tiene altos y bajos, pero que nunca pareciera que pudiera establecerse en el país.
Dischord: agarren cinco maletas y busquen el pasaporte al mainstream mundial. ¡Lleguen a donde quieran llegar!


Reseña: Reinaldo Brando